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domingo, 9 de octubre de 2011

A mi yo del presente

A medida que creces el camino se va haciendo más estrecho y dificultoso, ya no cabes por todos los rincones, las personas tan maravillosas que tuviste el placer de conocer desaparecen de tu vida, o las dejas o se les acaba el suyo propio y no te queda más que aguantar, coger todas aquellas estupendas cosas que te enseñaron, dejarlas muy dentro de ti, asimilarlas y seguir creciendo, visitando caminos ajenos y dejando que otros visiten el que tú has creado aprovechando todo lo vivido.

Proponte dejar huella en las sendas del mañana de los demás, así prosperarás y crecerás. Recuerda, la carretera se volverá cada vez más angosta, tendrás que ingeniártelas para poder seguir andando. Sé inteligente, astuto, duda siempre y nunca dejes que lo que los demás piensen se apodere de ti por dos argumentos mal colocados. Critica con propiedad, reivindica y disfruta al ver cómo creces, cómo eres capaz de sobrevivir mientras vives con tus propios medios, recoge los frutos de tu trabajo.

Cuando creas que debes estar orgulloso de ti mismo no dejes que nadie destruya esa sensación tan hermosa. Arrepiéntete cuando hayas de hacerlo, con vanidad y honradez, así progresarás aún más. Nunca dejes de aprender, por favor, esto es muy importante. Admira y contempla el grandioso mundo que tienes bajo tus pies y ayuda a conservarlo con los medios de los que dispongas.

Si tienes que llorar, llora, no matarás a nadie y te hará sentir mejor cuando lo necesites. No te prives de decir: "Te quiero" si de verdad lo sientes, y lo mismo con cualquier muestra de afecto. Ríñete si has hecho algo mal y corrígelo, felicítate si lo has conseguido y sigue adelante. Reparte tu felicidad entre los que la merezcan y muéstrate fiel y dispuesto ante los que de verdad sufren y precisan de tu compasión.



Sé consciente, esta vida no está hecha para cobardes. De lo que des, recibirás, no hay más vuelta de hoja. Ten en cuenta que te harán sufrir, pero no por eso tendrás que hacérselo tú a los demás, habrá mejores maneras de solucionar los problemas, suele haberlas, de todas maneras, si no las encontraras.. invéntalas. Eso sí, si te hacen feliz no dejes de devolver el favor, eso es algo que ofreces y que nunca dejará de viajar, sonrisa tras sonrisa hasta el fin de los tiempos (si los hubiera).

Siempre habrá alguien mejor que tú, pero no por ello has de rendirte, lucha, suda y recibirás tu recompensa, algunos puede que digan que no, pero el mundo es justo, y aunque a veces se equivoque, suele saber poner a cada uno donde le corresponde, así que nunca dejes de intentarlo, siempre merece la pena.

Vale tanto malo conocido como bueno por conocer, si tienes que experimentar, hazlo, pero con un control, intenta adquirir destrezas, utilízalas y alégrate por haberlas conseguido. Acepta las críticas de los demás siempre que sean constructivas y no pretendan destruir todo aquello que tanto te ha costado crear.

Nunca olvides que los buenos consejos te pueden lastimar, confía en ellos si confías en la persona que te los dice, normalmente serán por tu bien. No todo serán enhorabuenas, pero tranquilo, sé perseverante y llegarán.

Mientras pones esto en práctica no dejes al destino lo que puedas hacer tú, la vida es para vivirla y si estás aquí, por algo será, búscalo.

martes, 9 de agosto de 2011

Todo irá bien, todo irá bien, todo va bien



Miró a su alrededor, y vio que no había vuelta atrás. Le gustaba lo que veía, el monte, un gran camino kilométrico lleno de piedras y algún que otro puente, aire puro y eso era lo que de verdad buscaba. Tranquilidad, paz, poder respirar a su antojo.


Cogió el libro y gritó esperando que nadie le escuchara: "Todo irá bien, todo irá bien, todo va bien." Lo que ella no sabía es que yo estaba detrás.


Briconsejo: Cuando te aburras, duerme, lee o sal a pasear. De ninguna manera te pongas a ver la tele.

viernes, 29 de julio de 2011

El peluche

Esperaba ansiosa que llegase el día, llevabais mucho planeando qué haríamos, a mí me daba igual siempre y cuando pudiera estar con vosotros.
Me gusta montar en tren, o subir al metro, y mirar a todas y cada una de las personas que me rodean de arriba abajo y hacer algo así como un análisis psicológico de primera mano, a simple vista. Reconozco que me salían cosas realmente extrañas que muy seguramente no tendrían nada que ver con los susodichos, sin embargo muchos de los personajes de mis extravagantes historias, que apenas ven la luz, salen de ahí. Si tú supieras..

Llegué por fin a mi destino, los grandes jardines y el olor del galán de noche me conquistaron nada más pisar el suelo, miré a izquierda y derecha sin conseguir veros, me giré y ahí estabais, con vuestras pancartas estúpidas, pero con cariño, de bienvenida y aquel plátano gigante de peluche, amarillo canario, con una nota puesta que decía: "Porque sabemos que te encantan", ¡Bendita ironía!


Recuerdo que me pusisteis la venda en los ojos hasta llegar a la tetería "Luna Llena" me hicisteis sentar en el césped interior con los tés y las galletas delante y me la quitasteis, era todo precioso, todavía tengo nuestra foto tumbados y muertos de risa.

Me llamaron la atención las cejas de Marta, tenían una raya vertical muy llamativa y su piercing en el labio no dejaba indiferente a nadie, congenié con ella de una manera especial, podríamos decir. Después de pasarnos el humo de la cachimba a la luz ambiental nos levantamos y alejamos un poco del grupo. No me preguntéis por qué, pero acabé dándole un masaje en los pies y terminé no recuerdo bien dónde. Podéis seguir vosotros la historia.

Información del relato: 
Hecho a raíz de tres palabras otorgadas por Amy: cejas, dedos del pié y peluche. No podía salir nada bueno de ésto.


miércoles, 27 de julio de 2011

Más vale que pare de pensar

Otra vez hemos quedado, últimamente no paramos de salir por aquí y por allá. No me quejaré puesto que el verano pasado ya lo hice por ese, por este y por el que venga, mejor me mantendré callada y escucharé conversaciones ajenas que poco me interesan pero quizá algo me aporten mientras que los demás gritan como locos, ni que el mundo se fuese a acabar.. ya quisiera él.

Entramos a la heladería, como era de esperar pues en mi pueblo no había mucho más que hacer, cada uno de nosotros se pidió lo que le vino en gana y nos sentamos a tomarnos lo respectivo en la terraza, terminamos, recogimos y, después de algunas cuantas risas sin sentido, nos volvimos a levantar un poco más refrescados y enérgicos.

Creo que ahora ya nos dirigíamos al parque de enfrente pasando por delante de bares y tiendas de ropa y como siempre, distraída, me dedicaba a mirar el reflejo en todos y cada uno de los comercios sin parar de caminar. Normalmente habría mirado el mío únicamente.. no lo hice, sólo me fijé en el que te pertenece, y en ti, por supuesto.

viernes, 24 de junio de 2011

Bonita infancia

Hoy, recogiendo los libros del curso ya terminado, he encontrado un folio con dos cuentos que hizo uno de mis mejores amigos desde que nací de cuando estábamos en 4º o 5º de EGB, me ha hecho mucha gracia y por qué no, lo comparto aquí:

El cuento
Esto era una vez una niña llamada Markrenstein. Era una famosa científica y un día decidió crear una persona en su laboratorio.
Juntó un poco de lasaña, partes del cuerpo humano, ojos de rana, pelos de rinoceronte de la estepa de la muerte y la casa de los tres cerditos y creó.. ¡El Andrebot! El Andrebot hacía sus tareas, pero en 1789 le cortó la cabeza a su ama, y puso en su lugar "La declaración de derechos del monstruo y el robotiano".

Esta imagen es el dibujo de la hermana de una amiga, salimos yo, ella y mis perras. Soy su monstruo de las cosquillas.

martes, 21 de junio de 2011

Introducción a "La rebelión de los productos"



Mira a tu alrededor, estamos rodeados de cosas distintas, de diversos colores y formas; nos pasamos la vida interactuando con ellas, las compramos, las miramos, las tocamos, las compartimos… Hasta que nos cansamos de tenerlas, porque estorban o dejan de cumplir la función que tenían, y pasan de ser recursos a ser residuos, de los cuales te desharás. Los olvidarás, como si nunca hubieran pasado por tus manos, como si detrás de ellos no hubiesen personas, como tú y como yo, que comprometen su tiempo, su esfuerzo, y en algunos casos hasta su salud. Personas que conocen a personas que también utilizan cosas, que fabrican otras personas… formándose así una cadena de sucesos en la que nosotros funcionamos también como eslabones; somos parte del proceso, la parte más importante diría yo: somos los recursos de las cosas y, las cosas, nuestros recursos.
Estamos tan acostumbrados a la presencia de las cosas que nos cuesta enormemente ir más allá de lo estrictamente material, solo vemos lo que tenemos delante de los ojos y la utilidad que pueda tener para nosotros de manera inmediata. Así, deja de importarnos la procedencia de los objetos, o el tiempo que haya sido necesario para producir eso de lo que tú ahora disfrutas, lo que tienes entre las manos, lo que llevas puesto... ¿No sería genial que todas las cosas que compramos vinieran con la información de cómo han sido fabricadas, por quién y qué recursos se han utilizado para ello? ¿Nos sorprendería? Así sí sabríamos realmente qué cosas estamos comprando cuando compramos un producto. Porque solo así, creo yo, es posible un consumo responsable. Nuestras elecciones, también a a la hora de adquirir cualquier mercancía, van determinando sutilmente, pero de manera inexorable, el tipo de mundo en que habitamos. Debemos ser conscientes del enorme poder que tenemos: somos nosotros, repito, quienes hacemos que las cosas sean como son, que el mundo funcione como lo hace.
Tenemos la capacidad de cuidarnos. Como humanos, contamos con una dimensión en la cual entra lo no materia, todo aquello que "fabricamos" cada uno de nosotros desde nuestro interior, desde lo que en realidad sentimos. Esa realidad intangible que se compone de todas nuestras creencias hace que actuemos como lo hacemos, y de dichos actos se obtiene la reacción de otra persona afín o no a nosotros. Por eso, hemos de tener muy presente que, en esa cadena de acciones y reacciones, podemos herir tanto física como moralmente a los otros, incluso hacer entrar en una depresión a alguien. Pero también, y de la misma manera, podemos contentar y crear un buen ambiente entre todos nosotros.
Es importante saber que de esto depende una parte importante de nuestra salud, y saber valorarlo. También que esto es realmente necesario, más que tener un gran coche o una mansión enorme, pues.. ¿De qué nos serviría estando solos, no pudiendo compartirlo con nadie? De nada. Sin embargo, podemos estar realmente bien no teniendo esa enorme mansión pero sí personas con las que aprovechar el tiempo y realizarse como persona y ayudar a que los demás también se desarrollen. Así, poder cuidarnos unos a otros,, saber y querer hacer sentir bien a las personas que nos rodean, o a otras con las que tengamos un mínimo contacto, deberían, si lo pensamos con detenimiento, ser entendidos como derechos de los que todos tendríamos que poder disfrutar.

Si hiciésemos un análisis de las maneras de vivir podríamos dividirlas básicamente en dos: Vivir, que sería y es el hecho de incluir los cuidados en nuestra vida, incluir a las personas y tener en cuenta sus sentimientos a la par que ellas los nuestros, independientemente de que tengamos más o menos comodidades, sí las necesarias, como pueden ser el agua, un techo, un trabajo con el cual poder sentirte realizado y comida. Podríamos, con ello, vivir dignamente y disfrutando plenamente de lo que la naturaleza nos brinda, del aspecto humano de las relaciones y, como he dicho antes, los cuidados.
Al segundo grupo podríamos llamarlo "Sobrevivir" que consiste en, simplemente, el hecho de conseguir más y más cosas, sin importar el cómo, aplicando lo de "El fin justifica los medios", el sumergirse en una sociedad totalmente consumista, cebada por el querer más y más cosas cambiando las caras por billetes y éstos por "poder". Sin darse cuenta de que, al final, el dinero y la cantidad de cosas que se podrían adquirir, los lujos y demás comodidades innecesarias se quedarán en tierra cuando nos vayamos. Un consumismo que nos venda los ojos y que no nos deja ver más allá de lo material. Una sociedad capitalista y consumista en su máximo exponente siempre tendrá su enorme tasa de superficialidad, mientras que una sociedad social necesitará siempre su enorme porcentaje de humanidad.
¿Por cuál optamos?

lunes, 6 de junio de 2011

El valor de la libertad, y sus consecuencias

Te levantas como cualquier otro día, miras por la ventana, amanece y piensas: "Tantas cosas podría hacer y aquí estoy, mirando al horizonte, nada más". Entonces es cuando te desperezas, desayunas, miras el periódico y dices: "Tantas cosas podría hacer y aquí estoy, mirando cómo lo hacen otros, nada más". Más tarde decides salir a trabajar y miras al Este, mientras que amanece y gritarías: "Tantas cosas podría hacer y aquí estoy, haciendo lo de siempre, la misma rutina, nada más".. Y así durante todo el día, hasta que llegas a casa, caes rendido sobre la cama, y no puedes dejar de preguntarte: "¿Por qué?". Coges un folio, una barra de incienso, de ese que tanto te gusta, abres la ventana, te metes debajo de las sábanas y comienzas:

Hoy ha sido un buen día, he visto amanecer pero, curiosamente, y aún sigo sin saber por qué, varias veces he mirado a mi alrededor y otras tantas he salido del "enmimismamiento" que he llevado sobre mis espaldas todos estos años y lo único que podía preguntarme era por qué, por qué yo y por qué no otra persona. Por qué soy yo el que está aquí, con un café, una hoja reciclada con un tacto digno de apreciar, mi pluma importada desde Italia, por qué soy yo el que está con los pies debajo de las mantas y encima de un colchón, porque yo tengo el poder (y derecho) de la libertad, aún no siendo el opresor y no ejercerlo, por qué me tocó a mí vivir y a otro, cualquier otra persona, sobrevivir. Es una gran responsabilidad, sobre mí cae el peso de cambiar el mundo, cada día, cada hora, cada micro-segundo del minuto siguiente, y las responsabilidades no me gustan, me dan miedo. Señores y señoras, sí, acabo de decir, yo, el gran libertario de mí mismo que la libertad da miedo. ¿Y cómo saber cuándo comienza a dar miedo? Cuando es libertad de verdad, cuando en ella no sólo estás tú, sino que también están todas las personas de tu alrededor, las que te quieren y aprecian y las que ni siquiera te conocen. 

Y mientras que la vela se consume, cae la última gota de lluvia, y el incienso cuenta sus últimos segundos tú lees gritando a más no poder sobre tu cama, de pie: "Grandes pensadores, tanto griegos, como occidentales u orientales han predicado con el "Enfréntate a tus miedos" pues si ellos saben lo que dicen tendrás que enfrentarte al miedo a la libertad para aprender así, después de haberlo superado, que la vida no es más que una cadena de sucesos que nos llevan desde el más desastroso de los momentos al más glorioso y gratificante. Sí, vivir implica riesgos, afrontarlos y superarlos, libertad.

sábado, 14 de mayo de 2011

Y fue ahí cuando cogí una pluma y una hoja algo desgastada. No quiero pensar qué diré, o qué dejaré de decir, qué pondré y cómo lo haré. Sólo quiero decir lo que siento sin rodeos, sin miedo, y sonreír sin que nada importe más que ese momento.
Ya con el folio delante mía no pude más que gritar y pensar a la vez en el por qué, por qué hago eso, y sólo me dije que era el momento, que lo haría y no podría arrepentirme de lo que hiciera, y a ello fui:

"Querida vida,
No hay más dolor que no tenerte y no poder disfrutar de ti, no hay cosa más rabia me de, verte cerca y sentirte distante, querer abrazarte y no poder hacerlo, pretender contártelo todo y que no me salgan las palabras. Lo siento, lo siento por ti, y por mí, lo siento porque hemos perdido momentos tiempo atrás, y ahora que lo pienso profundamente y con más conciencia no quise nunca hacerlo.
Si nos ponemos a reconocer errores debo decir también que no todo es culpa mía, aunque sí la mayoría, pero eso ya es cosa tuya.

Un abrazo, el que nunca te di." 

La verdadera pena es que ésto nunca salga a la luz, por vergüenza, desconfianza, por falta de tiempo y falta de vida.

jueves, 28 de abril de 2011

Amargamente cierto

Voy a dejar por aquí, porque me parece preciso y oportuno, un relato que me acaban de comunicar que ha resultado ganador de un concurso de microrrelatos. Espero que os guste:

Presta atención, escucha, el pájaro no pía. Mira, las hojas del árbol no bailan con el viento, las montañas ya no decoran el paisaje, y los edificios crecen por momentos. Los bosques no son bosques porque no hay quién los habite. El aire ya no es transparente, tampoco insípido, ni las nubes son blancas.
¿Dónde estamos? La cigüeña ya no pone huevos encima del campanario porque no está su nido. Los caracoles adelantan a las liebres, las serpientes ya no mudan sus pieles y los humanos no se percatan de ésto, están demasiado ocupados con ellos mismos y sus penas.
Si te das cuenta ambos estamos cayendo al vacío, ni siquiera el suelo está donde estaba, y el cielo que antes iluminaba ahora engulle.

domingo, 17 de abril de 2011

¿De verdad somos nosotros los civilizados?

Nosotros, los “humanos”, los que poseemos la tecnología, los avances médicos, las mejores oportunidades y recursos, los que soñamos con un mundo mejor, los que somos “libres”. Los “civilizados”.

Compramos tierras, no cuidamos los ríos, ni a nosotros mismos, contaminamos el aire que nos permite seguir vivos, talamos indiscriminadamente los árboles que eliminan el dióxido de carbono sobrante y nos proporciona oxígeno, maltratamos a la fauna que nos debería acompañar durante todo nuestro camino y ya de paso destruimos el camino, no para crear otro, si no para estancarnos en el mismo lugar, curiosamente, el mismo desde el que no se ve ni la puesta de sol ni el amanecer.
Nos guiamos y dejamos dirigir por trozos de papel de colores y por círculos de metal con un dibujo impreso.. Quien más papel y círculos tenga más influyente será en la sociedad, y más valor tendrá su opinión que debería ser como cualquiera de las nuestras.

Nosotros, los grandes reyes del mundo, los dominadores de todo ser, a todos nos comemos y nadie nos come, la raza sin medio diría yo.
Tierra, Tierra que nos cuida y nos proporciona todo lo necesario para vivir, y hacerlo bien, nosotros, como siempre, si nos dan la mano, cogemos el brazo, y eso hacemos, agotamos recursos, acabamos con vidas que no son las nuestras, nos damos el derecho de matar a personas por ser gente cualquiera cuando, posiblemente, sean más humanos ellos que nosotros, sí, más civilizados los indígenas que la propia civilización..

¿Quién cuida a la Tierra sobre la que planta su choza como si fuera su hermana, quién cuida al río como si fuera suyo (que no lo es, ni nuestro tampoco), quién enseña a sus hijos a valorar el medio ambiente sobre todas las cosas? Ellos.

Acabo de generalizar el lado negativo de todo ser “civilizado” pero también los hay buenos, no creáis que no.
Todavía existe aquel que sobrepone al humano antes que a los billetes, y aquel que trabaja día a día para conseguir descubrir algún recurso que no nos contamine ni nos mate lentamente al mismo tiempo que lo utilizamos, todavía existen los “extraños” como dije en el anterior texto, y si de alguna cosa estoy más que orgullosa, es de todos ellos.
“La gente que odia a gente por ser gente, desde luego, no son personas..”

sábado, 9 de abril de 2011

De lo que des recibirás..



Se escucha en la soledad de la noche el sonido de las excavadoras, el sonido frío del dolor y los llantos que éstas provocarán. Las luces cegadoras que alumbran su paso irrumpen la tranquilidad que solíamos tener. Un golpe estratégico a la vida, un jaque mate a la belleza natural. Humo, gas, huele a petróleo, se escuchan sierras y esto equivale a destrucción. Especies sin hogar, vidas fumigadas, como si de unas malas hierbas se trataran. Se acercan, el suelo tiembla, la tierra llora, mis hermanos gritan porque sus hojas ya no se mueven. Lo que ellos no saben es que la fuerza de las vidas que, por su culpa, ya no lo son, las tenemos nosotros multiplicadas por mil.
Tres metros nos separan, poco falta ya para que comience mi calvario. Antes de que me talen prefiero inclinarme hacia ellos y que la gravedad haga el resto.

Ciertamente amargo..

Presta atención, escucha, el pájaro no pía. Mira, las hojas del árbol no bailan con el viento, las montañas ya no decoran el paisaje, y los edificios crecen por momentos. Los bosques no son bosques porque no hay quién los habite. El aire ya no es transparente, tampoco insípido, ni las nubes son blancas.
¿Dónde estamos? La cigüeña ya no pone huevos encima del campanario porque no está su nido. Los caracoles adelantan a las liebres, las serpientes ya no mudan sus pieles y los humanos no se percatan de ésto, están demasiado ocupados con ellos mismos y sus penas..
Y, si te das cuenta, ambos estamos cayendo al vacío, ni siquiera el suelo está donde estaba, y el cielo que antes iluminaba ahora engulle.

jueves, 31 de marzo de 2011

La importancia de los sueños, y de soñar.

Al igual que cualquier otro día Marta se levantó desganada, como venía haciendo meses atrás. Tareas tan cotidianas como podrían ser leer, dormir o contemplar la misma, pero no por eso menos hermosa, puesta de sol de todas las tardes se le hacían pesadas, pesadas hasta el punto de negarse rotundamente a llevarlas a cabo y romper la costumbre, y por desgracia, no conseguir acabar, junto a ella, con la rutina. Andrey, gran amigo y mejor compañero de Marta, natural de Australia y estudiante en España durante unos 7 años, predicaba por las esquinas del impecable piso de estudiantes su gran entereza al no dejarse influcenciar por esos agobios temporales, por aquellas responsabilidades estudiantiles que su padre observaba con gran detenimiento desde la tierra de los canguros, aquí así conocida. Pero ambos sabían que eso era una calumnia, cosa que ninguno de los dos discutiría por el estrés y la carga, mayor a la de un burro, diría yo, que portaban sobre sus espaldas.
De la misma manera que la carcoma debora la madera, la rutina lo hacía con éstos dos jóvenes.

Pasaron algunos meses más, y un buen día decidieron no levantarse de la cama, y así hicieron, durante horas permanecieron callados bajo las sábanas, con el sónido de los pájaros piando desde la misma ventana de los atardeceres, como si quiesieran llamar su atención. Un día más tarde despertaron, encontrándose con magníficas criaturillas preparándoles el desayuno, y unos errantes duendecillos negros, verdes, rojos, y de todos los colores que, vagamente, se movían restregando sus telas por los suelos que parecían no haber sido limpiados en semanas.. qué digo semanas, ¡Siglos!

Marta y Andrey, al notar tan angustiosa realidad decidieron cerrar los ojos, sin mirar al suelo, tampoco al techo, y menos a la nada, pues sin la nada todo es menos.. o eso creían en ese instante de desconcierto. Decidieron mirar al reloj de la pared donde misteriosamente el minutero y con él las horas y segundos se fundían deformando y conformando una realidad que debía ser la propia, pues estaban despiertos que, a modo de aspas que creaba bucles infinitos, aunque con fin.
Un lapsus llegó a la mente de ambos en el mismo momento, alguien llama a la puerta y todo vuelve a la "normalidad" consiguiendo así encontrar nada más que su muerte en el mismo despertar que les dio la vida.

lunes, 28 de marzo de 2011

Mamá, esas cosas me dan miedo..

Hoy es lunes, y como todos los días en los que mamá hace que nos levantemos temprano tenemos que vestirnos rápido y sin rechistar, ir al aseo, limpiarnos la cara y las manos, como ella nos enseñó. Hoy es lunes, pero mamá no nos ha dejado entrar en el aseo, tampoco lavarnos la cara y las manos. Cuando desayunábamos Yaïma y yo veíamos en la televisión unos dibujos que nos gustaban mucho, pero hoy no están puestos, ahora sale un señor mayor, con gafas y muy serio, incluso hasta parece nervioso, detrás suya hay dos torres muy grandes que veo yo todos los días al ir al cole y parecen expulsar nubes grandes de una especie de vapor blanco, parece divertido, como si fueran esas máquinas que ponen en las fiestas que tiran humo blanco en el que los niños se meten y saltan, pero el hombre con gafas no se ríe. Yaïma no se da cuenta, ella está jugando con el oso gris que le regalé por su cumpleaños, y está riendo y riendo sin parar, qué feliz es.

Yo he intentado preguntarle a mamá muchas cosas, pero en ninguna de ellas he obtenido respuesta. Esto es muy raro. Ahora hay muchos coches pitando en la calle, desesperados. También le he preguntado que por qué hacían eso y ella se ha limitado a hacerme callar con un gesto agresivo y tembloroso. Pobre mamá, lo está pasando mal.

Acaba de apagar el televisor y nos ha cogido de la mano muy fuerte, suda mucho.. Esta vez no subimos al ascensor, como siempre habíamos hecho, bajamos por las escaleras corriendo, llegamos al rellano y mamá abre la puerta, hay muchos coches pitando y ninguno de ellos puede avanzar.
Con las prisas no he podido mirar al cielo, una nube de color raro nos envuelve, el aire sabe como a hierro. Yaïma lleva a su osito, sigue sin darse cuenta de nada.


Hemos ido a un sitio con mucha gente llorando en el que había un cartel en el que ponía “Infectados” , antes de entrar nos han pasado una maquina blanca que pitaba mucho, pero sólo cuando estaba delante mía, de mamá o de Yaïma. Yo no sé lo que es eso, pero suena bien, de pequeña siempre asustaba a mi hermana con sonidos parecidos y por eso ella tiene mucho miedo ahora, se acaba de agarrar a la pierna de mamá. Nos han dejado pasar. Tenemos como una especie de cama y nos han dado ropa que huele mal y es vieja, pero dice mamá que tenemos que dar gracias, que hay gente que está mucho peor. Yaïma ya no es feliz, está llorando y yo lloro por dentro, pero no quiero hacerlo por fuera, porque si lo hiciera todos estaríamos más tristes, ahora estoy intentando animarlas con mis tonterías típicas, y, por lo menos, alguna sonrisa me dedican, aunque sea mínima.

Los días siguientes vimos como iban desalojando muchas camas, gran parte de las personas que días antes habían estado compartiendo lugar de residencia con nosotras habían desaparecido.
Mi primo, Danyel, me había contado días antes miles de historias en las que asesinos sanguinarios secuestran a niños y luego los matan, y les clavan cuchillos haciéndoles daño, yo temo que eso sea lo que está pasando ahora.
Mamá cada día está más blanca, y ya apenas se mueve, yo le prometí que cuidaría de mi hermana pequeña, y cumpliría con mi palabra, mal que me pese, o haya de pagar con mi vida.

El lunes siguiente a mamá le pusieron una manta de color oro sobre el cuerpo y la sacaron por donde habían sacado a todos nuestros ya ex-compañeros de residencia. Yaïma lloraba por cuarta o quinta vez, y por sexta yo le hice callar con un abrazo. Ahora estábamos solas, y yo sabía que no sería fácil.

16 años después..
Todas las noches me acuerdo de mamá, y aunque Yaïma no lo sepa, también lloro cuando pienso en ella y muchas veces, más de las que nadie se pueda imaginar, pienso cosas malas que no debería hacer, puesto que le prometí a la que ahora nos protege desde el cielo que no abandonaría nunca.
Ahora mi hermana ya tiene unos 18 años y yo ya casi llego a los 27. Qué rápido pasa el tiempo, aunque tú no lo quieras. Ambas vivimos en el mismo piso, a unos 60 Km de donde vivíamos antes.

Cierto día, mientras que Yaïma y yo salíamos a comer en el campo ella se desmayó, yo, nerviosa no sabía qué hacer. Como buena hermana mayor me informé de los efectos que tendría la radioactividad a largo plazo, y sí, perfectamente podría ser un cáncer, pues varios días atrás y de vez en cuando hace años vomitaba y tenía nauseas, también múltiples dolores de cabeza. Inmediatamente la llevé al hospital y allí confirmaron mi teoría, cáncer de tiroides. Aquí comenzaba mi lucha, el final del camino cada vez estaba más cerca, y a pesar de sufrir por mi hermana como lo hacía y he hecho hasta ahora ya no mis fuerzas, pero sí las de mi madre.

Los médicos me sacaron de la habitación, me dijeron que hacía ya casi 16 años que tenía la infección en su interior y que apenas le quedaban 2 o 3 días de vida a lo sumo. Yo le informé del accidente nuclear que ambas padecimos, y si digo que tardó más de 3 minutos en examinarme radiactivamente, miento. Padezco leucemia, pero viviría más, me dijeron.. cierto fue.
Podía observar día a día la evolución de mi hermana, ver cómo perdía el pelo y con él las ganas de vivir. No comía ya, demasiado duro el alimento, ni siquiera los líquidos le entraban, y la saliva era como balas para ella, o por sus gritos eso es lo que yo podía deducir, pues no hablaba ya.


Y aquí estoy, yo, la niña que creció muriendo, junto con otros millones de personas. No hay día en el que no maldiga a esas partículas alfa, beta y gamma que han ido perforándonos durante años, a mí y a mi familia, a todo lo que yo conocía. Ahora muero, a la vez que lo hace la leucemia en mi interior estando en la misma casa donde un día las noticias fueron el centro de atención, en la casa que, envuelta por el gas radiactivo, encarrilaría nuestros raíles hacia un muro en el que, tarde o temprano habríamos de topar.
Aquí estoy, ahora mátame, pero no acabarás con mis recuerdos, ni con mis ganas de vivir, porque son las de mi madre, y ella, nunca las perdió.


He intentado imaginar, pereciendo en el intento, cómo sería mi vida si, por haber nacido unos kilómetros más allá de donde, por suerte o por desgracia me encuentro, tuviese que sufrir esas grandes catástrofes que ahora mismo acontecen en mi planeta y en el de miles de millones de personas que sufren, siendo igual de humanos que yo.
Dilema, ¿Anteponemos la vida a la comodidad? Porque si quisiéramos realmente la paz, si tanto quisiéramos a nuestra raza no la pondríamos en peligro de ninguna de las maneras. Si de verdad quisiésemos y creyéramos en el amor, la fraternidad y la igualdad, deberíamos quemar las armas, las centrales nucleares, al igual que los ejércitos, y todo aquello que pudiera incitar a la violencia lo eliminaríamos inmediatamente.. Tenemos miedo, todos lo tenemos, y es miedo a los humanos, y a veces, a nosotros mismos y a lo que seamos capaces de hacer.
Nucleares o no nucleares.. yo diría que no las quiero, sin embargo, tampoco estoy muy por la labor de dejar de vivir lo bien que lo hago, pero pienso en las miles de personas que han fallecido para que yo tenga lo que tengo, para que pueda vivir sin preocupaciones y se me asaltan malos sueños. No quiero pensarlo, tantas personas con cánceres, malformaciones..
No sé si, de verdad, merece la pena pagar el precio.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Viernes lector: "La mujer"

Ella tiene cuatro años, no sabe lo que significa la palabra mujer, tampoco sabe que, en algún futuro no demasiado lejano lo será.. Ella será mujer, con todo lo que eso conlleva. Por lo pronto se dedica a jugar hasta que el cansancio le agote, y a reír a carcajadas sin que nada importe más que el propio disfrute del momento.. Quizá no sepa aún lo que significa morir, ni guerra, y supongo, tampoco sabe de dolor.. pero hay algo que sí sabe, a pesar de no entender el significado de la palabra, sabe ser feliz, y lo más importante es lo que hace sin a penas darse cuenta..

Ella es mujer, y al igual que muchas otras, se levanta temprano, antes de que el sol asome por las rendijas de la persiana, aún no subida, de su habitación.. es de esas que pretenden no hacer ni el más mínimo ruido, y lo consigue.. Ella mira a sus hijos a distancia, pero no se atreve a decirles cuánto les quiere, están creciendo y no querría avergonzarlos.. pero es un afecto mutuo, ambas partes son conscientes.. Da la vida por ellos y éstos, a pesar de ser pequeños, aprecian el esfuerzo de su madre, madre que cada vez tiene más ojeras, y alguna que otra arruga, pero sigue siendo tan maravillosa como siempre. Es de esas mujeres que miran por la ventana nostálgicas sólo cuando creen que nadie les ve, es una de las que lloran en silencio, de las que se alegran más por sus hijos que por ellas mismas.. Aunque no lo quiera reconocer y se esconda detrás de la modestia, se merece todo lo bueno y más..

Ella es mujer, y como otras tantas cuenta hasta más de 80 años de edad, ha sufrido los efectos de una posguerra, con todo lo que eso supone. Ella, muy posiblemente, halla visto a alguien morir delante suya, y a pesar de todo, ahí está, al pie del cañón, ella y su alegría.. Tiene las manos agrietadas, pues lleva toda la vida trabajando, desde que era bien pequeña.. Nunca la he visto llorar, por lo menos no de pena.. Comparte conmigo su sabiduría y algún que otro consejo, dejó la escuela cuando era muy joven, más que yo, no se acuerda de cómo se escribía, casi no puede ver, así que leer, menos.. aún así, sus experiencias son dignas de mención y recuerdo.. Alguna vez me contó cómo se las apañaban para comer cuando no había, prácticamente, nada de comida, y cuando no, me ensaña a jugar a juegos populares en los que, con sólo una piedra, podías pasar el día entero.. Ella me dice que es feliz porque ha llegado a verme, yo le digo que soy feliz porque sin ella yo, no sería yo..

Sea como fuere, todas son (o serán mujeres) fuera de condiciones, de pensamientos y de etiquetas estereotipadas. Son y serán las que den vida a éste, a veces insulso, pero mundo al fin y al cabo.

sábado, 26 de febrero de 2011

Otro punto de vista, otro más..

Otra vez tropiezo con la misma piedra, se nota que soy humana. Otra vez las mismas preguntas sin respuestas, si las tienen se esconden muy bien, quizás bajo la piedra con la que siempre tropiezo y en la que nunca miro por miedo supongo, por indiferencia o incluso conformismo.. Las piedras son eso, piedras, pero a veces, estos objetos inanimados son más que simples y llanos objetos.. Puede ser, para mi sorpresa, pues, que el obstáculo sea solución, en parte. Después de todo.. la muerte es un síntoma de que hubo vida..

martes, 15 de febrero de 2011

Realidad fría..

Pobre aquel que no conozca el amor y sí su definición. Pobre aquel que pueda explicar con palabras lo que es la felicidad, pobre aquel que no sepa vivir y que por vivir haga el acto de existir indiferente ante una realidad que nos concierne a todos. Realidad diferente y extraña, realidad alegre.. no, más bien.. yo diría amarga. Realidad penosa y extraña, capaz de ocultarse bajo las piedras a siete metros bajo el suelo, realidad tímida y mentirosa. Realidad entre rosa y espada, realidad callada. Pobres aquellos que pasen por la realidad impasibles y tibios pues, cuando despierten, si lo hacen, en ella encontrarán el puñal más frío, el puñal más doloroso que jamás atravesó sus espaldas..
Dichosos los ojos conscientes, dichosos, de alguna otra manera, los que carecen de ellos.

domingo, 13 de febrero de 2011

Diario de un cuarto de vida:

Viernes, 5 de agosto de 2010:
Sigo en el hospital de campaña, con vanas esperanzas, llevo tres días sin probar una gota de agua. Ayer una niña se me acercó, le dije que se marchara rápido del lugar en el que me encontraba, pues si se adentraba podría encontrarse con cosas horribles que asaltarían sus noches y no dormiría en meses, y, desde luego, no le deseaba eso a nadie. Tengo ganas de llorar, supongo que no noto caer ninguna gota porque ya no queda agua en mi cuerpo, qué triste. Apenas 5 minutos me quedan, lo sé porque cinco hombres blancos han pasado por delante mía y aunque a penas tenga fuerzas para hablar puedo escuchar. Oigo decir a uno de ellos que no merece la pena mi vida repararían gastos en mí, porque estaba prácticamente muerto ya, mandaron a cavar el hoyo en el cual me enterrarían y cuando me fui a dar cuenta, ya no estaban allí. Desde luego me habría encantado poder decirles que sólo necesitaba agua, y un par de medicinas, no pude. Pero bueno, si mi muerte sirvió para salvar alguna vida.. no perdí del todo. Acabo de morir.

Lunes, 13 de enero de 2011:
 Ahora estoy en no sé muy bien dónde, tampoco sé el tiempo que estaré aquí, pero puedo ver el mundo entero, puedo contemplar desde el polo norte hasta el polo sur. Después de vivir lo que he vivido, más bien, después de vivir lo que no he vivido he de decir:
¿Cómo puede ser que mientras una mitad del mundo goza de toda clase de comida y bebida a menos de 500 m, la otra mitad ha de recorrer 2 km para poder transportar una garrafa de agua desde el río "más próximo" hasta la aldea en la que habita?
¿Para eso morí yo? ¿Para enriquecer, de alguna manera, a los más ricos y empobrecer a los más pobres?
Yo creía que el mundo entero estaba igual que yo, nadie se dignó a darme información, ni datos, nada. Ni siquiera sabía de la existencia del dinero, ni de que se derrochaban tantos miles de agua al día, agua por la que yo habría hecho barbaridades, lástima que no me quedaran fuerzas por la ausencia de comida.
Tampoco tenía constancia de que existían medicinas que lo curaban prácticamente todo, ni que en otros países se habían erradicado las enfermedades por las que murió mi hija. Maldita sea.

Domingo, 30 de octubre de 2540:
El mundo se ha acabado, insuficiencia de víveres y derroche extremo de agua. El 60% de personas murió por desnutrición, el 15% por deshidratación. Os preguntaréis qué pasó con el resto de personas, murieron como víctimas de una guerra que se desencadenó a causa de ésto. Ahora no hay humanos y todo, absolutamente todo, es mejor. Las hormigas pueden ya respirar tranquilas, al igual que los siluros u otras especies..

"Los humanos ya no aportamos nada a la naturaleza, sólo la destruimos.."

sábado, 5 de febrero de 2011

Media muerte y dos vidas..

Otra vez la vi, las paredes seguían blancas y oscuras se tornaban cada vez que ella dejaba de respirar. Otra vez la vi, y noté el frío de los barrotes que rodeaban su cama a modo de red, para que no volviera a caer. Otra vez la vi y no pude aguantar la lágrima que caía por mi mejilla, ésta vez no, no pude aguantar la esperanza, cayó, y nadie pudo impedir que chocara con el suelo y que las ilusiones, otra vez, flaquearan.. Es cierto, no hay más que ver, el tiempo está demasiado ocupado en consumir a la mujer que un buen día me dio la vida, la mujer que, ahora, muere, sin remedio alguno..

Vida mía, ¿Qué has hecho tú para merecer esto?, ¿Quién puede querer que tu hermosura, cada vez más endeble, caíga en las zapas de quién sabe qué y por qué? -decía mi padre, cada vez más resignado-

Sexto y último día, si antes la esperanza era la aguja que cabía, y se escondía, en un pajar.. ahora la aguja pinchaba a la esperanza, la anulaba hasta el punto de acabar con ella, con ella y con su casero, ahora pálido y escuálido, tirado en la silla, ante una nueva derrota..

"¡Dios, escúchame a mí, ya que con mi mujer no lo has hecho!, ¿Por qué?, ¿Por qué a ella?, ¿Existes?, ¿Si existes por qué dejas que muera, eh, por qué?"

Nuevos gritos, más sollozos, quizás yo debía gritar también.. Y si era así.. ¿Por qué no lo hacía..?

jueves, 3 de febrero de 2011

Ganas desganadas de vivir..

Tengo un sueño imperante y unas ganas de vivir tímidas que sólo afloran cuando el sol asoma por la rendija de la ventana de mi habitación, aún solitaria y fría.. Tengo una Vida que utilizo de vez en cuando, y cuando no lo hago la meto en la caja que hay debajo de mi cama, la caja de los desechos, en la que están también los fracasos y las decepciones. Cuando saco a la Vida a pasear para que no se oxide, salen, sin querer, una pequeña parte de las frustraciones pasadas en forma de aire, aire que al poco tiempo después llena mis pulmones e inunda mi cuerpo, sin yo quererlo, se acumulan al paso de los días, y cuando menos me lo espero, cuando estoy apunto de sacar a la Vida a flote durante unas cuantas semanas e inclusive meses, con algo de suerte.. ¡Zas! Aparecen de nuevo esas malditas sensaciones que algún día debieron morir con mis desganadas ganas de existir..